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Florecer en esperanza

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  1.- Lee la palabra de Dios “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”.  Romanos 15:13 2.- Reflexiona En este versículo Pablo hace resonar grandes palabras de la fe cristiana que irradian luz una tras otra. “El Dios de esperanza” , nos muestra que Él es la fuente de esperanza. Confiar en Dios es la clave para superar las pruebas y fortalecer nuestra vida espiritual. En este mundo inestable es la única base segura que tenemos, como dice  Salmos 71:5   “Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud”. Su gracia es suficiente para todas nuestras necesidades por eso, no hay situación desesperada sino creyentes que han desviado su mirada de la fuente, nadie está sin esperanza mientras exista la gracia de Jesucristo y no hay situación desesperada mientras exista el poder de Dios. El “gozo y paz en el creer” es el medio, porque estas virtudes se experiment...

Caminar en la Verdad

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  1.- Lee la palabra de Dios “El anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad, a causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros: Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y amor. Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre. Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros”.  2 Juan 1:1-5 2.- Reflexiona Aquí el apóstol Juan se identifica como el “anciano,” sugiriendo que era mayor que otros cristianos y que podía aconsejarlos gracias a su conocimiento y fe más madura, ya que en ese entonces la iglesia estaba siendo atacada por maestros itinerantes que propagaban herejías y perturbaban la fe los creyentes. Esta ...

Plantados en la presencia de Dios. Parte 2

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1.- Lee la palabra de Dios “Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia”.  Salmos 92:14-15 2.- Reflexiona Ayer aprendimos a través del  Salmo 92:12-13 , que florecemos y damos fruto plantados en la Presencia de Dios. La experiencia de vida de un creyente fiel a Dios debe ser que fructifique aun en la vejez, siendo ejemplo para aquellos que apenas están creciendo. Los versículos del 14 al 15 nos describen la prosperidad, fortaleza y longevidad espiritual del justo, que, como el cedro del Líbano, sigue dando fruto, manteniéndose fuerte, vigoroso y testificando de la rectitud de Dios, porque ha permanecido plantado en la casa de Dios, en su Presencia, dependiendo de Él en cada temporada de su vida. Tanto la palmera, como el cedro del Líbano representan la rectitud, la victoria y la capacidad de florecer en ambientes difíciles, como en el desierto, porque en sus años de caminar con el Seño...

Plantados en la presencia de Dios. Parte 1

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1.- Lee la palabra de Dios “El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán”.   Salmos 92:12-13 2.- Reflexiona Permíteme hacer la siguiente analogía para poder entender la necesidad que tenemos como hijos de Dios de perseverar en la fe y crecer cada día dependiendo de Jesús. Pensemos en un jardinero que trasplanta diariamente una planta de un lugar a otro, jamás permitirá que eche raíces y su futuro será la muerte. Igualmente, el anhelo de Dios es que nuestra vida espiritual florezca y dé fruto permanente, esto solo podrá lograrse si permanecemos plantados en la presencia de Dios. Para que esto suceda debemos atender algunos consejos de su Palabra: 1-Permanezcamos donde Dios nos plantó.  Juan 15:4-5  nos dice: “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la...

En el seno del Padre. Parte 2

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  1.- Lee la palabra de Dios "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer."  Juan 1:18 2.- Reflexiona Gracias a la obra redentora de Cristo, los creyentes tenemos acceso al seno del Padre por medio de la comunión del Espíritu Santo. Por eso, Dios anhela que, con la sencillez de un niño, corramos siempre a sus brazos, a refugiarnos en su regazo. Esta preciada intimidad con Dios es un tesoro que no debemos perder. Su Hijo Jesús, nos dio el ejemplo perfecto, incluso a sus treinta y tres años, buscaba intencionalmente esa profunda comunión con el Padre, como lo vemos en  Mateo 26:36-39   “Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad c...

En el seno del Padre. Parte 1

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1.- Lee la palabra de Dios "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer."  Juan 1:18 2.- Reflexiona La poderosa expresión “el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre” nos lleva a una verdad profunda: la comunión del Espíritu Santo. Es el deseo de Dios que experimentemos esta comunión de forma plena, ya que a través de ella podemos disfrutar la grandeza de ser uno con Cristo. Esta unidad no se limita a nuestra relación con el Padre y el Hijo. Como Jesús oró en  Juan 17:20-22 , su anhelo es que todos los creyentes seamos uno con Él, de la misma manera que Él es uno con el Padre: “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.” Par...