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Rendidos ante el Señor

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  1.- Lee la palabra de Dios “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”   Filipenses 2:9-11 2.- Reflexiona Cuando el Espíritu Santo nos lleva a comprender y reconocer la autoridad de Dios, también nos conduce a la rendición. Cuando su grandeza nos es revelada, la respuesta natural es postrarnos delante de Él. Así le sucedió a Jairo, principal de la sinagoga, quien se arrodilló ante Jesús reconociendo su autoridad ( Lucas 8:41 ). De igual manera, Pedro, al presenciar la pesca milagrosa, cayó de rodillas delante del Señor ( Lucas 5:8 ). No es casualidad que la palabra “Señor” provenga del griego kúrios (κύριος) , que significa: “Supremo en autoridad” . Se trata de un título que reconoce a Jesús como el Dios Soberano, el Ungid...

Reconocer la autoridad de Dios

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1.- Lee la palabra de Dios “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa” Lucas 6:46-49 2.- Reflexiona Hemos visto hasta el momento tres claves para permitirle a Dios quitar de nosotros el orgullo: dejar de luchar contra Él, reconocer que tenemos un problema y el despojo. Sin embargo, todo esto nos conduce a una verdad fundamental: reconocer la autoridad de Dios. Ese es precisamente el propósito del Señor: llevarnos a comprender que quien debe gobernar nuestras vid...

Despojándonos del orgullo

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  1.- Lee la palabra de Dios “Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave” Hechos 27:18-19 .  “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”   2 Corintios 10:5 . 2.- Reflexiona Continuando con la meditación de  Hechos 27 , vemos cómo los marineros del barco en el que viajaba Pablo tomaron una decisión radical para preservar la embarcación: arrojaron la carga, parte del equipo, el bote salvavidas, el trigo y las anclas. Tuvieron que despojarse de aquello que, en medio de la tormenta, se había convertido en un peso que amenazaba con hundirlos. De la misma manera, el Señor quiere confrontarnos, pues hay cosas de las que también debemos despojarnos: pensamientos, emociones y una voluntad dominada por el orgullo que hemos arraigado en nuestro corazón duran...

Tenemos un problema

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  1.- Lee la palabra de Dios “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos”   Salmos 51:1-4a . 2.- Reflexiona El Apolo 13 de la NASA sufrió un incidente en 1970 que quedó grabado en la memoria de la humanidad, en gran parte, por una frase que se hizo muy popular y que incluso fue utilizada en la película inspirada en aquella misión: “Houston, tenemos un problema” . Quizá deberíamos emplearla con mayor frecuencia, especialmente en el ámbito espiritual, pues necesitamos aprender a decirle a Dios: “Señor, tengo un problema” . ¡Cuánto nos cuesta reconocer nuestra verdadera condición! Seamos sinceros, al ser humano no le agrada admitir que está equivocado. Lo vimos en el devocional de ayer al considerar el c...

Deja de luchar contra Dios

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  1.- Lee la palabra de Dios “Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí. Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar”   Hechos 27:12-15 . 2.- Reflexiona En el devocional anterior reflexionamos acerca de la terquedad y vimos cómo aquellos hombres decidieron ignorar la advertencia de Pablo y continuar navegando. Pero ¿qué había detrás de esa decisión? La respuesta es el orgullo. La terquedad no es más que una manifestación de un corazón que se resiste a reconocer que Dios tiene razón. El barco en el que viajaban Pablo, el centurión y los demás presos, rumbo a Roma, puede representar ese...

La terquedad conduce al naufragio

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  1.- Lee la palabra de Dios “Navegando muchos días despacio, y llegando a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento, navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmón. Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea. Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas. Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía”   Hechos 27:7-11 . 2.- Reflexiona En la vida, muchas veces hemos aprendido a movernos según nuestro propio ritmo o hacia donde nuestros deseos y emociones nos impulsan. ¡Cuán difícil es para el hombre abandonar esta manera de pensar y actuar para sujetarse a la voluntad de Dios! Sin embargo, el Señor no quiere que co...