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Raíces aéreas. Parte 3

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  1.- Lee la palabra de Dios “Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia,... y la dio por mujer a Abram su marido.Y él se llegó a Agar, la cual concibió”   Génesis 16:2b ,  3a  y c, 4a. 2.- Reflexiona En este pasaje vemos que, aunque Abraham no fue el promotor de la idea de “ayudar a Dios” , si aceptó, atendió y obedeció la voz de su esposa. Al no haber atendido ni permanecido firme en la voz de Dios, y al permitir que se sembrara en su corazón una raíz aérea que decía que había que “ayudar” a Dios, surgieron grandes problemas: Nace Ismael, quien no era el hijo que Dios había prometido ( Génesis 16:4a ). Se crea una enemistad entre Agar y Sara ( Génesis 16:4b ). Se crea una enemistad entre Ismael e Isaac ( Génesis 21:9 ). Abraham permite la expulsión de Agar e Ismael ( Génesis 16:6 ;  21:10 ). El actuar de Abraham no es un buen ejemplo para sus hijos. Podríamos decir que se crean en Ismael heridas de rechazo y abando...

Raíces aéreas. Parte 2

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  1.- Lee la palabra de Dios “Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella”.  Génesis 16:1-2a . 2.- Reflexiona La historia de Sara y Abraham ilustra y sustenta de manera real lo que el Señor nos revela en cuanto a que tú y yo, en ocasiones, nos comportamos como las Monsteras. Las Escrituras nos muestran la condición especial que tenía Sara: la esterilidad. Además, nos permite ver la “ayuda” que ella quería ofrecerle a Dios: que su sierva Agar tuviera un encuentro sexual con Abraham para así poder tener descendencia. Y es que, seamos sinceros, ¿cuántos de nosotros, en ocasiones, también hemos querido “ayudar” a Dios en alguna área de nuestra vida, tal como lo hizo Sara? Cuando tú y yo intervenimos y no esperamos ni confiamos en la promesa de Dios, hacemos salir en nosotros raíces aéreas, tal c...

Raíces aéreas. Parte 1

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  1.- Lee la palabra de Dios “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador”.   Juan 15:1   “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.   Juan 15:5 2.- Reflexiona En los viveros es muy común encontrar diversos tipos de plantas, y una de ellas, en especial, ha llamado mi atención: la Monstera, o también conocida como costilla de Adán. La Monstera es considerada una planta semitrepadora; lo que quiere decir que, naturalmente, busca enredarse en soportes, paredes o árboles para ayudarse a mantenerse erguida. ¿Cómo lo logra? por medio de sus raíces aéreas, pues ellas son las que se adhieren a los tutores o superficies verticales para mantener a la planta recta. Te preguntarás: ¿qué tiene que ver esta planta con cada uno de nosotros? , pues bien, el Señor nos revela, por medio de este ejemplo, que tú y yo nos comportamos, en ocasiones, como las Monsteras, pues, al igual...

Arrepentimiento

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  1.- Lee la palabra de Dios “Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía… Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador... Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”.   Lucas 5:4-6 ,  8 ,  11 Las Escrituras nos revelan que cuando Pedro se despojó completamente de su red, es decir, de su profesión y de su autosuficiencia, pudo ser testigo del poder del Señor; pero no como uno de los tantos que se quedaron atrás, sino como uno que, dejándolo todo, le siguió. Cuando veo esto, entiendo a lo que el Señor nos quiere conducir: al arrepentimiento. Las Escrituras registran diversas ocasiones en las que esta palabra, “arrepentimiento...

A ti me rindo

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  1.- Lee la palabra de Dios “Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”.   Lucas 5:4-5 2.- Reflexiona Las Escrituras nos muestran una pequeña parte de la historia de Pedro; en ellas se nos permite ver el intento y el gran esfuerzo que Pedro había puesto para lograr una pesca y aunque se dedicó toda la noche a esta labor, falló, pues no obtuvo peces, sino un gran cansancio, decepción y frustración. ¿Cuántos de nosotros nos sentimos identificados con Pedro? si lo aplicamos al enfoque que hemos desarrollado en devocionales anteriores, en cuanto a tratar de comunicarnos de manera asertiva, encontraremos que cuando lo hacemos bajo nuestras propias fuerzas terminamos cansados, frustrados y hasta agotados, pues, aunque queremos comunicarnos de manera clara, terminamos haciendo todo lo contrario. Cuando...

Intimidad con Dios

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  1.- Lee la palabra de Dios “Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre”.  Mateo 26:73 2.- Reflexiona Concluimos en el devocional anterior que existen tres claves que nos permitirán experimentar lo que relata  Gálatas 2:20 : que Cristo, quien es el que vive en nosotros, emerja y se vea reflejado incluso en nuestra manera de hablar. La primera clave, sin lugar a dudas, es la intimidad. Y es que, entre más intimidad tengamos con Dios, más emergerá en nosotros esa verdad que Cristo ya ganó en la cruz. La Palabra de Dios nos dice que Cristo es quien vive ahora en nosotros, y su Espíritu Santo es quien nos permite entender, por medio de la intimidad con el Señor, esta verdad. A medida que tú y yo vamos creyendo esta Palabra, entonces el Espíritu Santo nos permite experimentar de manera real lo que significa que Cristo viva en nosotros o, en otras palabras, que Cris...