Mi esperanza está en Jesús
1.- Lee la palabra de Dios “Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios” Salmos 69:1-3 2.- Reflexiona Hay heridas que llevamos en el alma y que, en ocasiones, resultan difíciles de describir. Pueden surgir a causa de una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido, conflictos o diversas circunstancias dolorosas. Sin embargo, cuando buscamos refugio en el Señor y acudimos a su Palabra en busca de consuelo, encontramos verdades que traen sanidad a nuestro corazón, pues nos recuerdan en quién debe estar puesta nuestra esperanza. En el Salmo 69 , vemos a David derramando su corazón delante de Dios. No conocemos con certeza qué provocó su aflicción, pero sí podemos observar sus efectos: llanto profundo, agotamiento, y una sensación de...