“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
La navidad es una época maravillosa que muchos esperamos gracias a los lindos recuerdos cultivados en la niñez, y cómo no esperar estas festividades con tanta expectativa si eso fue lo que aprendimos, pues se nos enseñaba a pedir los regalos de navidad, veíamos cómo la casa se adornaba y se vestía con luces de colores, además los familiares y amigos se reunían, y abundaba la comida, las risas, los juegos, la alegría y el amor.
Tal vez esa fue la experiencia que de niños algunos tuvimos, aunque sabemos que las condiciones de la infancia no han sido las mejores para muchos, este testimonio nos permite recordar una virtud que se tiene de niño, y es el poder disfrutar lo que se posee sin importar su valor o cantidad, o las circunstancias de alrededor.
En ese sentido al mirar al niño Jesús en un humilde pesebre, no rodeado de lujos o regalos, podemos entender el verdadero significado de la navidad, pues ahí lo que tenía Jesús era el amor de sus padres terrenales y el Amor de su Padre Celestial.
Y es precisamente ese Amor, el Amor de Navidad, el Amor de Dios, disponible para todos por medio de la Fe, el que hace que estas fechas tengan un significado especial, pues detrás de todos los adornos, los regalos, la comida y las fiestas, lo que verdaderamente importa es el Amor de Dios.
Por eso esta navidad dispongamos nuestro corazón como un niño para recibir de Dios lo más importante: su Amor, y aproximémonos a Jesús con un corazón humilde, sabiendo que como adultos podemos acercarnos a la fuente de Amor gracias a Cristo, como lo dice Hebreos 4:16“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” y Juan 6:37b“y al que a mí viene, no le echo fuera.”
3.- Oración
Espíritu Santo, que ese amor que has depositado en mi corazón, esta navidad se derrame al compartir de Jesús a otros, para que ellos puedan conocer el verdadero significado de la Navidad, y así lleguen a experimentar el Amor de Navidad, el Amor de Jesús. Amén.
1.- Lee la palabra de Dios “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:2 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” Mateo 11:29 “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.” Isaías 53:7 2.- Reflexiona Jesús nos deja ver su fe, su mansedumbre y su templanza en todo lo que decía y hacía, cada palabra y cada acto suyo revelaban su creencia a Dios, su sumisión al Padre, su buena disposición para obedecerlo y su dominio propio para actuar en consecuencia. Ahora a nosotros los creyentes por medio de la comunión del Espíritu Santo se nos impulsa a tener fe, pues esta es una de las características que trae el fruto del Espíritu, y se ...
1.- Lee la palabra de Dios «Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).» Juan 20:15-16 2.- Reflexiona Este relato es el ejemplo perfecto de lo que causa en nosotros la tristeza cuando nuestra mirada sólo está puesta en ella, y es que como a María, la tristeza nos ciega, no nos deja ver con claridad lo que Dios está haciendo o quiere hacer en nuestras vidas. Observemos que es tanto el llanto de aquella mujer que ni siquiera cuando Jesús le habla puede reconocerlo, es entonces cuando el Señor Jesús tiene que insistir en llamarla, pero ahora por su nombre, para que reaccione y salga de ese estado depresivo en el que se encuentra y a cambio pueda poner sus ojos en Él. Cuando María pone su mirada en Jesús, vemos que su llanto cesa, pues su enfoque ahora ya no está ...
1.- Lee la palabra de Dios “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” 1 Corintios 9:16 “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice” Isaías 43:7 2.- Reflexiona El Padre nos creó para su gloria, pero en el pecado del Edén fuimos destituidos de la gloria de Dios, ¿y cómo el Padre nos vuelve a él? ¿cómo restaura el hecho que fuimos creados para su gloria? «. La respuesta es tremenda: Nos une a su Hijo: aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) ( Efesios 2:5 ). ¿Cómo accedemos a esta realidad eterna en Cristo? el medio que Dios preparó fue por medio de la predicación del evangelio, de las buenas nuevas que anuncian lo que Dios hizo de darnos a su Hijo y que todos los que creyéramos en él, fuésemos salvados y no hubiera condenación: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecad...
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