“Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.
Esta parte de la oración modelo, expresa el deseo de que el reinado de Dios en esta tierra llegue de forma absoluta a su establecimiento, pues así lo es en el cielo. El término griego “dsélema” para voluntad, significa determinación, propósito, decreto, abstractamente voluntad. Es el resultado del deseo y propósito eterno de Dios revelado a través de su Palabra y en la persona de su Hijo Jesucristo.
Esta hermosa súplica nos debe llevar a interceder hasta ver toda la tierra habitada en plena conformidad con la voluntad de Dios. ¿Será que algún día ocurrirá? Sí, porque las promesas de Dios lo dicen. Veamos Habacuc 2:14“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”, y Apocalipsis 21:2-3“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”.
Quienes oramos pidiendo el establecimiento del gobierno de Dios en nuestra vida y en nuestras situaciones reales, estamos pidiendo la realización de la voluntad de Dios sobre la tierra ahora, y no sólo en la consumación de esta en la era venidera.
Como hijos de Dios debemos presentarnos cada día delante de nuestro Rey, someternos a su soberanía y estar dispuestos a obedecer para llevar a cabo su voluntad, Romanos 12:1-2 dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
Sólo cuando le demos a Dios el primer lugar en nuestras vidas y busquemos su reino y su justicia, todo lo demás pasará a ocupar el lugar que le corresponde. Mateo 6:33“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. La oración no debe ser nunca un intento de forzar la voluntad de Dios a nuestros deseos, sino siempre un intento de someter nuestra voluntad a la de Dios, como Jesús lo hizo cuando oró diciendo: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”, Lucas 22:42. Jesús sometió su voluntad a la del Padre por eso cumplió a cabalidad con el propósito soberano de Dios en esta tierra, morir por los pecados de la humanidad, darnos salvación y una nueva vida.
De esta forma acercamos el reino de Dios a los hombres ahora, como lo hizo Jesús en su ministerio. Jesús debe reinar primero en los corazones de las personas hasta que él vuelva y sea un hecho que reinará con nosotros en esta tierra.
3.- Oración
Amado Padre celestial, cuando digo que se haga tu voluntad en esta tierra como en el cielo, es porque anhelo que hagas lo que tienes que hacer para establecer tu reino y tu justicia en esta tierra, por eso mi prioridad es buscarte cada día, conocerte y entender tu voluntad para mi vida y así, pueda colaborar para que tu reino sea levantado y establecido en los corazones de muchas personas, hasta que Jesús regrese para reinar por siempre con nosotros. Amén.
1.- Lee la palabra de Dios “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:2 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” Mateo 11:29 “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.” Isaías 53:7 2.- Reflexiona Jesús nos deja ver su fe, su mansedumbre y su templanza en todo lo que decía y hacía, cada palabra y cada acto suyo revelaban su creencia a Dios, su sumisión al Padre, su buena disposición para obedecerlo y su dominio propio para actuar en consecuencia. Ahora a nosotros los creyentes por medio de la comunión del Espíritu Santo se nos impulsa a tener fe, pues esta es una de las características que trae el fruto del Espíritu, y se ...
1.- Lee la palabra de Dios “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” 1 Corintios 9:16 “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice” Isaías 43:7 2.- Reflexiona El Padre nos creó para su gloria, pero en el pecado del Edén fuimos destituidos de la gloria de Dios, ¿y cómo el Padre nos vuelve a él? ¿cómo restaura el hecho que fuimos creados para su gloria? «. La respuesta es tremenda: Nos une a su Hijo: aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) ( Efesios 2:5 ). ¿Cómo accedemos a esta realidad eterna en Cristo? el medio que Dios preparó fue por medio de la predicación del evangelio, de las buenas nuevas que anuncian lo que Dios hizo de darnos a su Hijo y que todos los que creyéramos en él, fuésemos salvados y no hubiera condenación: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecad...
1.- Lee la palabra de Dios «Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).» Juan 20:15-16 2.- Reflexiona Este relato es el ejemplo perfecto de lo que causa en nosotros la tristeza cuando nuestra mirada sólo está puesta en ella, y es que como a María, la tristeza nos ciega, no nos deja ver con claridad lo que Dios está haciendo o quiere hacer en nuestras vidas. Observemos que es tanto el llanto de aquella mujer que ni siquiera cuando Jesús le habla puede reconocerlo, es entonces cuando el Señor Jesús tiene que insistir en llamarla, pero ahora por su nombre, para que reaccione y salga de ese estado depresivo en el que se encuentra y a cambio pueda poner sus ojos en Él. Cuando María pone su mirada en Jesús, vemos que su llanto cesa, pues su enfoque ahora ya no está ...
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