“De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que, si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
Las llaves del reino se reciben por fe, para recibirlas primero hay que entender y reconocer quién es Jesús. Por eso cuando Pedro entendió repentinamente, que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, por esa declaración de fe revelada por el Padre, Jesús dio a Pedro las llaves del reino, haciéndole entender que iba a edificar su iglesia sobre la fe en Él, que es la Roca inconmovible, Mateo 16:15-17.
Las llaves del reino simbolizan poder y autoridad. Jesús promete la misma autoridad a todos los apóstoles. La autoridad se refiere a la enseñanza, la predicación, la sanidad y liberación; es tener acceso al cielo para atar y desatar en la tierra, es todo lo que necesitamos para que la iglesia cumpla con la misión gloriosa de proclamar el evangelio, para librar a los hombres de la condenación e introducirlos al reino de Dios donde hay vida eterna.
Los creyentes fieles de todos los siglos han utilizado la misma autoridad, las llaves del reino, para introducir millones en el reino de Dios. Si proclamamos fielmente el evangelio, estaremos ratificando lo que ya está determinado en el cielo: que las personas reconozcan sus pecados, los confiesen con arrepentimiento y de corazón y confíen que Jesús murió en la cruz por sus pecados, entonces serán perdonados y tendrán vida eterna.
Estaremos debidamente preparados para emplear correctamente las llaves, cuando andemos en la plenitud del Espíritu, cuando nos acerquemos a Jesús la piedra viva para ser edificados como iglesia, como casa espiritual y sacerdocio santo para glorificar su nombre. 1 Pedro 2:4-5 dice: “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo”.
Podemos disfrutar del maravilloso privilegio de ver a la gente recibir la predicación de la buena noticia del reino y la libertad. Podemos gozarnos al ver personas liberadas, sanadas y salvadas porque nos atrevimos a usar las llaves para abrirles el reino de los cielos. Podemos de ahora en adelante aceptar desafíos con confianza porque estamos participando de autoridad espiritual que nos fue delegada por Jesús.
La iglesia avanza y las puertas del Hades retroceden, esto tiene que ver con pararse en lo que Él ya hizo en la cruz, la sangre ya fue derramada y nos da su autoridad, pero tenemos que accionar sobre lo que Jesús ya hizo por nosotros. Pidamos al Señor que queremos ver más evidencia del reino de los cielos en nuestra vida, en nuestra casa, en nuestra ciudad y en el mundo, por eso debemos congregarnos y orar juntos, para que la presencia de Cristo se manifieste en medio de nosotros con poder. Nuestras palabras son las que dan autoridad, son las que desatan o las que atan. Abramos puertas y veremos vidas cambiadas.
3.- Oración
Gracias Señor, bendíceme ahora y aquí, irrumpe en mi vida, en mi casa y en mi iglesia; por el poder de tu Espíritu, comienza a abrir el cielo, rompiendo cadenas, en las mentes y corazones de cada persona de mi familia, de mi entorno, de mis hermanos en la fe. Espíritu Santo empieza a guiarnos a partir de hoy. Colocamos nuestra vida bajo la autoridad de Jesucristo y su gobierno, quita los velos y trae convicción a nuestra vida de quiénes somos en Cristo y toda la autoridad espiritual que nos ha delegado como iglesia y digámosle a Cristo que recibimos las llaves para que venga su reino a esta tierra. En Cristo Jesús. Amén.
1.- Lee la palabra de Dios “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:2 “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” Mateo 11:29 “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.” Isaías 53:7 2.- Reflexiona Jesús nos deja ver su fe, su mansedumbre y su templanza en todo lo que decía y hacía, cada palabra y cada acto suyo revelaban su creencia a Dios, su sumisión al Padre, su buena disposición para obedecerlo y su dominio propio para actuar en consecuencia. Ahora a nosotros los creyentes por medio de la comunión del Espíritu Santo se nos impulsa a tener fe, pues esta es una de las características que trae el fruto del Espíritu, y se ...
1.- Lee la palabra de Dios “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” 1 Corintios 9:16 “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice” Isaías 43:7 2.- Reflexiona El Padre nos creó para su gloria, pero en el pecado del Edén fuimos destituidos de la gloria de Dios, ¿y cómo el Padre nos vuelve a él? ¿cómo restaura el hecho que fuimos creados para su gloria? «. La respuesta es tremenda: Nos une a su Hijo: aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) ( Efesios 2:5 ). ¿Cómo accedemos a esta realidad eterna en Cristo? el medio que Dios preparó fue por medio de la predicación del evangelio, de las buenas nuevas que anuncian lo que Dios hizo de darnos a su Hijo y que todos los que creyéramos en él, fuésemos salvados y no hubiera condenación: “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecad...
1.- Lee la palabra de Dios «Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).» Juan 20:15-16 2.- Reflexiona Este relato es el ejemplo perfecto de lo que causa en nosotros la tristeza cuando nuestra mirada sólo está puesta en ella, y es que como a María, la tristeza nos ciega, no nos deja ver con claridad lo que Dios está haciendo o quiere hacer en nuestras vidas. Observemos que es tanto el llanto de aquella mujer que ni siquiera cuando Jesús le habla puede reconocerlo, es entonces cuando el Señor Jesús tiene que insistir en llamarla, pero ahora por su nombre, para que reaccione y salga de ese estado depresivo en el que se encuentra y a cambio pueda poner sus ojos en Él. Cuando María pone su mirada en Jesús, vemos que su llanto cesa, pues su enfoque ahora ya no está ...
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