Destruyendo el molde

 



1.- Lee la palabra de Dios

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

 Romanos 12:2


2.- Reflexiona

Por medio de la fe en Cristo, el Padre nos traslada de Adán a Cristo, otorgándonos una nueva naturaleza; nos da su gracia, que es Cristo mismo y con Él todas las cosas; esto incluye la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Es decir, Dios nos otorga la capacidad de entender su Palabra, sus designios y principios a través de la mente de su Hijo en nosotros, que revela a nuestra alma, todo lo que Él quiere que sepamos y experimentemos, para que seamos transformados, pues no es simplemente un conocimiento intelectual sino una comunión íntima, de adentro hacia afuera. (Filipenses 2:13Efesios 3:20)

Teniendo presente que, la mente de la naturaleza adámica no puede entender las cosas de Dios, pues estas se han de discernir espiritualmente, el Espíritu Santo nos las trae a nosotros para que sepamos lo que el Padre nos ha concedido en su Hijo (1 Corintios 2:10-16).


Pero la parte que nos corresponde es no conformarnos o no dejar que el mundo moldee nuestro pensamiento. No permitir que el mundo nos inyecte la mentira destructiva del maligno, llevándonos a fijarnos o quedarnos entretenidos con las cosas temporales. Aquellas que buscan en todo momento alimentar y activar nuestros propios deseos y pensamientos pecaminosos a través de los sentidos, llevándonos a actuar independientemente de Dios, repitiendo así el ataque del maligno ocurrido en el Edén (Génesis 3:1-6).

No es dejar de usar la razón ni la lógica, sino someter a la cruz nuestra inteligencia, llevando cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo y se alinee con la realidad eterna, destruyendo el molde de la antigua naturaleza que el mundo incita, “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” (2 Corintios 10:5).

3.- Oración

Padre, gracias porque me has dado la mente de tu Hijo, y con ella poder entender tu Palabra y todo lo que me has concedido; gracias porque por medio de este conocimiento revelado en intimidad y comunión transformas mi vida por completo, te alabo y te bendigo, en tu Hijo Jesucristo, amén.



4.- Alaba a Dios


5.- Reenvía y comparte

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