Las virtudes de la nueva naturaleza

 



1.- Lee la palabra de Dios

“Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.” 

1 Corintios 2:16


2.- Reflexiona

Todos nacimos en Adán desde el vientre de nuestra madre, heredamos una naturaleza caída y nuestro ser viene infectado por el pecado. El pecado manifiesta o es evidencia de la naturaleza que heredamos. Las Escrituras llaman a esa manifestación de la naturaleza caída, obras de la carne (Gálatas 5:19-21). Se piensa que, al hablar de carne, se está hablando solo de lujuria o inmoralidad sexual, y aunque estas manifestaciones son parte de la carnalidad, la carne incluye todo obrar nuestro independiente o desconectado de la revelación de Dios. (Mateo 16:23).


En contraposición, cuando tenemos el nuevo nacimiento por la fe, nacemos “en” Cristo, heredamos su naturaleza divina y somos partícipes de la obra redentora de Cristo: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” 1 Corintios 15:22. Entonces, el Padre nos traslada de la antigua naturaleza adámica de muerte y pecado, a la nueva naturaleza de Cristo que manifiesta vida eterna y el fruto: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” (Gálatas 5:22-23).


Y ¿cómo podemos manifestar esta nueva naturaleza de Cristo en nosotros? La respuesta es: la cruz, sí, esa en la que morimos con Cristo, es nuestra realidad diaria, todo pensamiento, todo deseo, anhelo, decisión o acción debe ser llevado a la cruz. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Mateo 16:24. Hermanos, basta ya de pretender en nuestras propias fuerzas, independientes del poder y del amor del Padre, obedecer o comportarnos bien; la única manera de que en nuestra vida se evidencie fruto, es por la expresión de la naturaleza de Cristo en nosotros, la cual es producida de manera natural y continua, cuando nos negamos a nosotros mismos, “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.” Mateo 16:25.

3.- Oración

Padre, la verdadera vida, la abundante y que es eterna, sólo la puedo disfrutar cuando llevo a la cruz mi vida carnal, temporal y mortal; gracias por Jesucristo, pues así como Él, yo también puedo ir a la cruz a negarme a mí mismo y disfrutar así las virtudes de la nueva y eterna vida, amén.



4.- Alaba a Dios


5.- Reenvía y comparte

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