Viviendo el ámbito espiritual, parte 2

 



1.- Lee la palabra de Dios

“​​Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo” 

2 Corintios 11:3 


“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” 

2 Corintios 10:5


2.- Reflexiona

Contrario al ámbito carnal-natural donde vivimos básicamente por nuestros sentidos, aquello que vemos, escuchamos, palpamos, gustamos u olemos, el ámbito espiritual lo vivimos precisamente por aquello que no vemos, pero que creemos y esperamos. Nuestro ámbito espiritual es: Cristo en nosotros, la esperanza de gloria (Colosenses 1:27)

Nuestros sentidos como dice 2 Corintios 11:3 pueden hacernos desviar de nuestra sincera fidelidad a Cristo. En el caso de Adán y Eva, dice la Palabra, que la mujer al dejarse engañar y seducir por ese fruto que vio agradable a los ojos, bueno para comer y codiciable para alcanzar sabiduría, tomó y comió; el resultado de esto, además de darle también a su marido, fue que ambos fueron expulsados de la gloria del Edén, del paraíso que era habitar en la presencia de Dios y que Dios habitara en medio de ellos. (Génesis 3:23).


Restar valor, importancia o credibilidad a lo que Dios nos ha concedido y revelado a través de su Palabra, y dejarnos llevar por lo que vemos, sentimos o escuchamos del ámbito natural-carnal, es el escenario perfecto para desconectarnos del ámbito espiritual.

Hermanos, que la gratitud y el gozo de haber recibido como regalo el inconmovible y maravilloso reino de Dios en nosotros y sus inescrutables riquezas, nos lleve cada día a rendir nuestro ámbito carnal a Cristo, llevando cautivo a Él todo pensamiento, sentimiento, deseo o atracción; que humillándonos ante Él continuamente, nos mantengamos en el deleite y plenitud de la gloriosa presencia de Dios. “Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” Romanos 8:6.

3.- Oración

Padre, que el tesoro precioso, perfecto y que lo llena todo, quien es Cristo mismo y que me lo has dado como regalo, no lo menosprecie yo, a causa del engaño del pecado; concédeme la gracia de apreciarlo como mi misma vida, de modo que nada me lleve a dejar de disfrutarlo, en el nombre de Jesús y por el poder de tu Santo Espíritu, amén.



4.- Alaba a Dios


5.- Reenvía y comparte

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